Aproveché el festivo para ver Manhattan y me encantó. Es una película ambiciosa, intelectual, colorida de una angustia existencial por parte del protagonista, un neurótico empedernido un poco enclenque que se busca en las mujeres. El comienzo me deslumbró con la belleza panorámica de una serie fotográfica de esa parte de la ciudad neoyorquina, y a lo lejos se escuchan los versos del frustrado escritor, Isaacs, dudando sobre un posible comienzo de su novela.
También al principio, la película nos deleita con Rhapsody in Blue, de Gershwin. La música es un elemento narrativo más; combina el clasicismo de las grandes orquestas con la modernidad del jazz. Me encantan también los monólogos (por ej. la lista que Isaacs hace de las cosas que merecen la pena) y los diálogos, muy inteligentes e irónicos y, por supuesto, todas las alusiones filosóficas y literarias. Creo que además del paisaje neoyoquino que Allen sabe retratar, le hace un guiño al cine sueco de Ingmar Bergman al menos en la belleza de Mariel Hemingway, que curiosamente es la nieta de Hemingway, el escritor. Mi personaje favorito es Mary (Diane Keaton), que ejemplo de femineidad tan interesante representa. Isaacs, que le reprocha ser demasiado racional, le da una maravillosa lección: que las cosas importantes no se piensan, se sienten. Ella aprende la lección y lo abandona por su mejor amigo. Él sigue buscando el amor sin darse cuenta de que ya lo ha encontrado, el de las calles por donde deambula buscando su novela.
En este blog se da cuenta de opiniones propias sobre literatura y, no pudiendo restringir el mundo de las cosas bonitas a las letras, también a otros asuntos culturales de diversa índole. La imagen de la cabecera es una foto que tomé de un mural en Sancti Petri realizado por Antoni Gabarre.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
viernes, 28 de octubre de 2016
The Lost Child - Caryl Phillips
En The Lost Child
se entretejen tres historias separadas en el tiempo y espacio, hiladas de una
forma argumental muy sutil. En el primer capítulo, enmarcado en la reescritura
de novelas clásicas, Phillips se imagina los orígenes de Cumbres borrascosas de Emily Brönte, con la descripción de la penosa
situación de Heathcliff —de niño— y su madre, una antigua esclava traída de
África al Liverpool del siglo XVIII, obligada a ejercer la prostitución y a vagabundear
por los muelles pidiendo limosna. La mayor parte de la novela trenza una
historia desoladora, la de Monica, con voces narrativas que se complementan y a
las que el autor, acertadamente, sabe evocar con un lenguaje que refleja la
expresión del personaje que narre ese capítulo en primera persona. El padre nos
mostrará a una Mónica que él desea imaginar, pero no conoce, con un lenguaje
racional, estándar y académico; el marido no dará voz a los pensamientos de su esposa; y
Ben, su hijo mayor, se siente avergonzado y desconsolado y da rienda suelta a
sus reflexions con el lenguaje de la calle. La historia más emotiva, la de
Mónica, se fragmenta según se resquebraja su salud mental.
El drama de la madre africana está presente en el deterioro
de la vida de Monica, que a raíz
de su relación con Julius — ¿es quizás su marido negro descendiente de
Heathcliff?— va siendo despojada de todo aquello que ama, incluso sus hijos, y sufre
no solo a manos de una sociedad conservadora y patriarcal, sino también por
culpa de las instituciones que, supuestamente, desean ayudarla pero cuyos
miembros muestran, entre líneas, el racismo y desprecio por sus hijos mestizos y
sus circunstancias. Además, Phillips entrelaza una tercera historia muy breve,
la de Emily Brönte que confunde su propia vida con la historia que narra en Cumbres borrascosas y que nos recuerda
que la realidad y la ficción son primas hermanas.
El último capítulo
explica cómo el vampiresco Healthcliff —también mestizo, y esto es muy interesante—
es arrastrado al seno de la familia del Sr. Earnshaw, pero al no mencionarse
los nombres de los personajes, podrían ser estos también el segundo hijo de
Monica, Tommy, arrastrado a un mundo oscuro a manos de su nueva pareja, un depravado
que agravará su situación y llevará a Monica hacia su desconsuelo final.
En las tres historias las mujeres sufren y mucho (todas son the lost child, no solo Healthcliff y Tommy); en gran parte
por una figura paterna —patriarcado— que decide sobre sus vidas sin
consultarles, pero también por una sociedad que ignora su situación. La
esperanza existe en el primer hijo de Monica, Ben, que a pesar de su indefensión,
aprende a aislarse del mundo que le rodea a través de la música en la que se
refugia desesperadamente. Philipps da cuenta, muy ingeniosamente con la
elección de los títulos, de la situación y desarrollo de este personaje; la
música que menciona refleja sus estados de ánimo; escucha Those were the days de Mary Hopkin cuando es apartado de su madre, Hey Jude de The Beatles cuando se
siente completamente solo y por fin Ride
a White Swan de T. Rex la primera vez que una chica le sonríe. La música le
ayuda a aislarse y consigue lo que no pudo hacer su madre, acabar sus estudios
en Oxford y ser una persona moderadamente feliz.
jueves, 20 de octubre de 2016
The Schooldays of Jesus - J.M. Coetzee
The Schooldays of Jesus es
la última novela de J.M. Coetzee, acaba de publicarse en inglés y es
continuación de The Childhood of Jesus, aunque bien puede leerse la una sin la otra. En realidad, aunque los personajes son los mismos, parecen haber cambiado; también el lugar donde se encuentran.
continuación de The Childhood of Jesus, aunque bien puede leerse la una sin la otra. En realidad, aunque los personajes son los mismos, parecen haber cambiado; también el lugar donde se encuentran.
La historia de The
Childhood parece sencilla, pero no lo es tanto. Dos personajes han llegado
en un barco de un lugar lejano y olvidado todo lo que allí eran y significaban.
Un bello comienzo para una novela. Han dejado atrás su profesión, sus
amistades, incluso sus nombres, que les serán adjudicados en su primera
parada. El mundo se reinicia.
Simon sale del barco, en la primera parte, de la mano
de un niño de 5 años del que decide encargarse. Cree que ha perdido a su madre
en el transbordo, la madre a la que el niño ya no puede recordar, y Simon la
busca empecinadamente hasta que cree encontrarla en ese nuevo mundo donde se
habla español (de nuevo un guiño a nuestro Don Quijote quizás) y donde,
curiosamente, creo que esta es la primera vez en su obra, los deseos que tanto
mal han causado en sus otras novelas ya no existen, aunque el cuerpo desgastado
de Simon trate, fastidiosamente, de dar rienda a los suyos.
La madre resulta inverosímil, aún más en la segunda
novela. El lector, yo al menos, desea que no le entregue el niño porque ¿de qué
sirve una madre si no ama adecuadamente de su hijo sino a una idea
de lo que ese hijo es? Pero recordemos que estamos en un mundo de las ideas
platónico...
En The Schooldays of Jesus los tres
forman una familia poco convencional, cada uno se asigna un rol que no acaba
por cumplir del todo. La novela plantea cuestiones filosóficas complejas. Como
no podía ser de otra manera, Coetzee hace un alegato a los derechos de los
animales en sus primeras páginas, debo admitir que me resultaron algo tediosas.
Otro de sus grandes temas está también presente, la clara lucha entre las
fuerzas racionales e irracionales del mundo. De hecho, lo que quizás da cierta
coherencia a The Schooldays es la intensidad con la que Simon trata de
explicarle a David el mundo según unos parámetros racionales que el niño
insiste en no compartir, porque él se empeña en estar cerca de las
estrellas. Me quedo con la incapacidad de esa figura, que pretende ser un padre, de dar sentido a la vida de aquel que finge ser su hijo. Quizás la novela nos
explique que esto no es del todo posible.
lunes, 29 de agosto de 2016
Rescatando a Sara - Javier Preciado
Normalmente no leo este tipo de libros, pero cayó en mis manos de una forma singular y me vi un poco obligada a comenzarlo. No se puede calificar como novela, aunque tenga una estructura que sí sea propia de este género. Según su autor, el periodista Javier Preciado, da cuenta de hechos completamente verídicos y lo hace de una forma rápida, sin detalles superfluos, y engancha desde el principio, seguramente más aún sabiendo que se trata de un caso real. El relato narra la historia de amor entre una mujer española y un hombre iraquí que poco tiene que ofrecerle. A pesar de las diferencias o quizás precisamente por ellas, la atracción y la ingenuidad de esta mujer, al menos desde el punto de vista desde el que se narra la historia, hacen que su relación desemboque en tragedia. El hombre chiíta ni trabaja ni aporta nada a la familia, los hijos de un antiguo matrimonio lo detestan y ella acaba, sin embargo, alterando su dieta y vestimenta e incluso convirtiéndose al islam por contentarlo. Cuando los hijos de ella lo acusan de haber abusado sexualmente de ellos, cosa que por cierto ya había ocurrido y ella había ignorado, la mujer lo echa de casa y este, para vengarse, secuestra a la hija que ambos han tenido juntos y la arrastra a Irak, un país desolado y cercado por la miseria, y lo que quizás es peor, donde la vida de las mujeres no vale absolutamente nada.
Recatando a Sara tiene un final feliz, al menos a grosso modo, porque evidentemene las secuelas que arrastra esa familia no se tratan en la narración. Hay una versión cinematográfica que no he visto y que cuenta con Carmen Machi como protagonista. No me la imagino interpretando a esta mujer tan fácil de manipular, pero claro en eso consiste ser una gran actriz y ella desde luego, lo es.
Recatando a Sara tiene un final feliz, al menos a grosso modo, porque evidentemene las secuelas que arrastra esa familia no se tratan en la narración. Hay una versión cinematográfica que no he visto y que cuenta con Carmen Machi como protagonista. No me la imagino interpretando a esta mujer tan fácil de manipular, pero claro en eso consiste ser una gran actriz y ella desde luego, lo es.
sábado, 20 de agosto de 2016
Luz no usada - Gustavo Martín Garzo
Gustavo Martín Garzo es un escritor vallisoletano que llevo tiempo leyendo. De sus novelas me gustó especialmente La princesa manca y no tanto Las historias de Marta y Fernando. Luz no usada puede que sea su primera novela, ya que la publicó en 1986. Es difícil resumir su argumento, la narración va entrelazando diferentes historias que son difíciles de seguir y un tanto rebuscadas. Quizás el denominador común es que en todas ellas los personajes deambulan por sus vidas en busca de diferentes pasiones, y son arrastrados finalmente por seres que parecen más propios de un cuento de hadas. Me ha gustado su utilización del lenguaje, pero el argumento resulta poco convincente y no fluye.Martín Garzo es columnista de El País y creo que esa es su mejor faceta. Sus reseñas literarias y de cine y sus opiniones de actualidad son magníficas y siempre entrelazan la objetividad con el amor por la literatura: http://elpais.com/autor/gustavo_martin_garzo/a/
martes, 2 de agosto de 2016
The Handmaid's Tale - Margaret Atwood
Me encanta Margaret Atwood; he leído muchas de sus novelas y me he propuesto seguir con las que me faltan porque siempre resultan muy interesantes. El cuento de la criada es una de mis favoritas; trata muchos de los temas a los que nos tiene habituados la gran escritora canadiense y es además muy inquietante. Atwood, que no se considera feminista, siempre dedica gran atención a la representación de la mujer y al desarrollo de sus personajes femeninos. En este caso lo hará mostrando la dureza de la apropiación del cuerpo y el lenguaje de las mujeres que viven en un mundo patriarcal, donde sólo se las valora en función de su capacidad procreadora.
La protagonista del relato, Defred, vive en un mundo distópico que se rige por los preceptos de una interpretación extrema del Antiguo Testamento. Ha sido desprovista de todo aquello que ama, y de todo aquello también que la convierte en la persona que es, para ser adoctrinada en un centro donde se convertirá en sumisa criada de una familia pudiente. Por si esto no fuera suficiente, Defred debería engendrar un hijo del marido, el Comandante, de esa pareja infértil. El relato da por hecho que es la mujer quien no puede tener hijos y nos narra así la instauración de una esclavitud femenina que es aceptada por gran parte de la sociedad como un mal menor, porque aquellas que se niegan son ejecutadas públicamente. El resto de mujeres son partes de un puzzle siempre en función de las necesidades de los hombres (ver póster a la derecha).
Su cuerpo pasa así a convertirse en la pieza de un engranaje cuyo objetivo es perpetuar el estado de bienestar de una minoría que acapara todos los derechos, mientras ella ve restringidos todos sus movimientos de una forma simbólica: no puede ni viajar, ni vestir como desea y lleva tatuado en su piel que es un objeto poseído por un hombre que apenas conoce. De esta forma, pasa a ser un ser sin cuerpo propio. Defred, que ha sido desposeída también del nombre que la individualizaba y ha pasado a llamarse Of-Fred en inglés y De-Fred en español —nombre del esposo de la familia– igual que las anteriores criadas que ocuparon su habitación antes que ella, no tiene ocasión de mirarse en ningún espejo –ni de tomar conciencia de sí misma ni de su cuerpo—. Tampoco puede hablar libremente, porque le está prohibido entablar conversaciones fuera de la casa y dentro, se le impone tan solo contestar a aquello que se le pregunte.A lo largo del relato Defred va tomando conciencia de su situación y de su necesidad de escapar de ella, en parte porque el Comandante le ofrece paulatinamente palabras en forma de juegos y lectura que constituyen un gran paso en su camino hacia el empoderamiento, al menos desde un punto de vista psicológico. Los espejos mostrarán también su magia y la ayudarán a reconocer su cuerpo que irá materializándose, dibujando sus contornos y reclamando sus necesidades.
Me ha gustado esta reseña: http://koratai.com/resena/cuento-de-la-criada-margaret-atwood
domingo, 24 de julio de 2016
Los misterios del Quijote - Rafael Álvarez (El Brujo)
El 27 de mayo tuve la suerte de asistir a Los misterios del Quijote en el teatro de Marbella. Llegué al teatro por casualidad, corriendo en el último minuto, sorprendida de entrar a tiempo, y aún más de que quedaran entradas. Fue una de las mejores interpretaciones que he visto nunca: ingeniosa, divertida y muy inteligente.
Los misterios del Quijote es una fantástica obra de teatro escrita e interpretada por El Brujo, considerado —no equivocadamente— un juglar al más puro estilo medieval. En ella, Rafael Alvarez nos deleita con su punzante humor y erudición, y recuerda que una obra como El Quijote ya nos mostró hace siglos que el camino de la literatura siempre es un baile entre la realidad y la ficción. El Brujo comienza dirigiéndose directamente al espectador, resume la novela en pocos minutos a ritmo de rap, y va haciendo desfilar al caballero más famoso de todos los tiempos y a muchos otros personajes a los que da vida con diferentes poses, voces y acentos. Recrea con maestría variopintas situaciones desde un monólogo muy bien hilado y con un ritmo fantástico que mantiene en vilo al espectador durante toda la actuación. Ejemplo del más ingenioso malabarismo de la forma, repleta de rimas, paralelismos y aliteraciones, y de un contenido cuidadosamente seleccionado, recoge algunos momentos claves de la obra e ilumina al espectador con gran parte de la sabiduría de El Quijote. Me gustaron especialmente sus juegos lingüísticos y los guiños a la actualidad política y social, pero también cómo destaca el respecto por la mujer en la obra cervantina y su forma tan sencilla de referirse y recrear la metaficción, que no es otra cosa que la reflexión que hace la obra literaria de su propio camino, es decir, cómo por ejemplo los personajes sopesan sobre su cometido y pasos como personajes que se saben ser. Curiosamente lo mismo hace el actor al salir de su interpretación y dirigirse directamente al público; se reinventa así en numerosas ocasiones.
Su actuación fue grandiosa, colosal. Además, debemos destacar el magnífico acompañamiento musical que lo abarca todo, desde un violín a un fantástico cajón que repica las rimas del poeta.
El Brujo acabó su espectáculo, al menos en Marbella, instando al público a leerle El Quijote a los niños o, en su defecto, a inventárselo, porque lo importante de la literatura es la narración en sí misma, los sueños que suscita. Me quedaron ganas de volver a ver el espectáculo porque sé que, aunque ya no me sorprendería tanto, me haría reír con la misma intensidad y descubrir otras partes a las que quizás no presté atención.
Para quien no tenga la suerte de poder ir a verlo, puede ir abriendo boca con la entrevista de Jesús Quintero: https://www.youtube.com/watch?v=W6teztmwX00
Los misterios del Quijote es una fantástica obra de teatro escrita e interpretada por El Brujo, considerado —no equivocadamente— un juglar al más puro estilo medieval. En ella, Rafael Alvarez nos deleita con su punzante humor y erudición, y recuerda que una obra como El Quijote ya nos mostró hace siglos que el camino de la literatura siempre es un baile entre la realidad y la ficción. El Brujo comienza dirigiéndose directamente al espectador, resume la novela en pocos minutos a ritmo de rap, y va haciendo desfilar al caballero más famoso de todos los tiempos y a muchos otros personajes a los que da vida con diferentes poses, voces y acentos. Recrea con maestría variopintas situaciones desde un monólogo muy bien hilado y con un ritmo fantástico que mantiene en vilo al espectador durante toda la actuación. Ejemplo del más ingenioso malabarismo de la forma, repleta de rimas, paralelismos y aliteraciones, y de un contenido cuidadosamente seleccionado, recoge algunos momentos claves de la obra e ilumina al espectador con gran parte de la sabiduría de El Quijote. Me gustaron especialmente sus juegos lingüísticos y los guiños a la actualidad política y social, pero también cómo destaca el respecto por la mujer en la obra cervantina y su forma tan sencilla de referirse y recrear la metaficción, que no es otra cosa que la reflexión que hace la obra literaria de su propio camino, es decir, cómo por ejemplo los personajes sopesan sobre su cometido y pasos como personajes que se saben ser. Curiosamente lo mismo hace el actor al salir de su interpretación y dirigirse directamente al público; se reinventa así en numerosas ocasiones.Su actuación fue grandiosa, colosal. Además, debemos destacar el magnífico acompañamiento musical que lo abarca todo, desde un violín a un fantástico cajón que repica las rimas del poeta.
El Brujo acabó su espectáculo, al menos en Marbella, instando al público a leerle El Quijote a los niños o, en su defecto, a inventárselo, porque lo importante de la literatura es la narración en sí misma, los sueños que suscita. Me quedaron ganas de volver a ver el espectáculo porque sé que, aunque ya no me sorprendería tanto, me haría reír con la misma intensidad y descubrir otras partes a las que quizás no presté atención.
Para quien no tenga la suerte de poder ir a verlo, puede ir abriendo boca con la entrevista de Jesús Quintero: https://www.youtube.com/watch?v=W6teztmwX00
domingo, 10 de julio de 2016
Nineteen eighty-four (1984) - George Orwell
1984 es quizás la novela distópica de ciencia ficción más conocida en el mundo occidental. Está claro que es obra de obligada lectura, pero aunque sea un poco vergonzoso no rendirse ante este antes y después literario, me siento desencantada tras su lectura.1984 traza el mapa mental de los efectos del totalitarismo más intenso en la vida de dos seres inocentes: Winston Smith y Julia, y equipara así el comunismo más intenso y tiránico, de la mano de un "Big Brother" de claros rasgos estalinistas, al nazismo. La opresión y manipulación sobre los ciudadanos de un Londres destruido y en ruinas tras numerosas guerras, que poco se perfilan, se llevan a cabo bajo una estrecha vigilancia en la que las personas han perdido todo espacio para la intimidad y todo tiempo libre, de forma que no pueden ni siquiera pensar ni, en consecuencia, rebelarse. Un mundo en el que no existe la amistad ni el amor es obviamente un mundo que no merece ser vivido.
No es baladí que Winston trabaje corrigiendo versiones de la historia que resultan incómodas al partido. Uno de los aspectos que más me ha interesado es que la novela muestra el poder del lenguaje como mecanismo de opresión y la capacidad éste que ejerce a la hora de moldear el pensamiento de la sociedad. Así, el partido se propone erradicar algunos términos de forma que aquello que no es dicho no pueda ser pensado. El lenguaje es así una herramienta para forjar el carácter de los ciudadanos.
La novela cumple su objetivo, alertar sobre los peligros de un estado totalitario, pero lo hace de forma tan evidente —además carece de toda sutileza— que pierde verosimilitud. Resulta aburrida en ocasiones, muy repetitiva en su descripción del mal. Los personajes son arquetipos de pensamientos y están poco elaborados. Esta vez la he leído en español y la traducción de Rafael Vázquez Zamora es pésima. Quizás ha influido en mi reflexión. No es ni mucho menos, una de mis novelas favoritas, pero merece la pena leerla. Me quedo con las reflexiones del lenguaje y con que El Gran Hermano, que podría ser ruso o alemán, es británico. El mal, como nos recuerda The Lord of the Flies de Golding, no es inherente a ninguna civilización. Por mucho que nos eduquen en creerlo.
* Mucho más interesante y sutil resulta The Handmaid's Tale de Margaret Atwood
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